Información sobre el Bautismo de los niños

Para llenar la forma de registración de bautizos en su computadora, debe tener el programa Acrobat ReaderŠ . Lo puede bajar desde la siguiente dirección:

 

En la Comunidad Parroquial de Nuestra Seņora de Guadalupe queremos recuperar el signo de que todo bautizo es un “baño” purificador y por eso pedimos a los padres que traigan al niño a bautizar sin su ropa blanca puesta para que el niño sea vestido al momento inmediato después de bautizarse, cuando ya es hijo de Dios.

Salvo raras excepciones los bautizos son los

Sábados, 9:00 a.m.

Los padrinos deben ser personas que sean católicos practicantes y que no estén en ninguna situación irregular que les impida ser padrinos.

Padres y padrinos deben venir a la plática, que usualmente se tiene el lunes anterior al primer sábado de cada mes. Mire en el calendario cuándo es la fecha del primer sábado del mes y busque el lunes anterior de esa misma semana. La plática tiene lugar en la Iglesia a las 7:00 de la noche y no se extiende más allá de una hora.

Los padres deben llamar a la parroquia, al teléfono (707) 837-8962, y pedir que se les envíe la forma de registración o procurarla al venir a la plática. Deben presentar una fotocopia del certificado de nacimiento del niño para que los datos del archivo parroquial concuerden con los datos del Registro Civil. Al finalizar el bautismo se pedirá una donación por el bautismo, que sugerimos, si es posible, sea cerca de $50.00 pero a nadie se dejará de bautizar si esto es problema.

Como esta es la información regular, anotamos que pueden haber algunas modificaciones por cualquier otra razón. Pero hay flexibilidad en adaptarnos a las necesidades de ustedes para garantizar una celebración consciente del bautismo de su criatura.

Nos alegramos con usted al celebrar su bautismo en nuestra comunidad parroquial.

¿Por qué bautizamos a los niños?

En los comienzos de la Iglesia, con el anuncio del Evangelio de parte de los apóstoles, la práctica más común era el bautismo de los adultos (ver CIC* 1247). Esta costumbre se mantiene en nuestros días en tierras de misión.

Sin embargo, el Nuevo Testamento habla varias veces del bautismo de toda una “casa", es decir, de toda la familia junto con su servidumbre (ver Hechos 16, 15. 33-34; 18, 8; 1 Corintios 1, 16). En este bautismo se incluía seguramente a los niños de la familia. Los primeros testimonios expresos y claros del bautismo de los niños se remontan al siglo II.  El bautismo de los niños es, pues, una práctica antiquísima en la Iglesia (ver CIC 1252).

Nuestro ser de cristiano, constituido por el bautismo, es una gracia inmerecida, con la que Dios se adelanta a nuestros actos y envuelve nuestra vida desde el principio (ver 1 Juan 4, 10-19; Tito 3, 3-6); una gracia que nosotros a causa del pecado original, necesitamos desde el primer momento de nuestra vida. “Por tanto, la Iglesia y los padres privarían al niño de la gracia inestimable de ser hijo de Dios si no le administraran el Bautismo poco después de su nacimiento" (CIC 1 250).

“Los padres cristianos deben reconocer que esta practica corresponde también a su misión de alimentar la vida que Dios les ha confiado" (CIC 1251).

En el Sacramento del Bautismo, al recibir la fe que es un don de Dios, iniciamos Un camino, Un proceso de crecimiento, que ha de desarrollarse desde la niñez, en la adolescencia, juventud y vida adulta hasta llegar a ser un cristiano maduro en la fe con la ayuda de nuestros padres, padrinos, familiares y de toda la comunidad cristiana (ver CIC 1255).

* CIC= Catecismo de la Iglesia Católica.

 

Forma de Registración de Bautizo