Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe

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A los papás y padrinos…

 En la celebración del bautismo

 .

BAUTISMO QUIERE DECIR BAÑO

Es un baño no sólo de limpieza sino de regeneración.

En el Bautismo se nos comunica la vida de Cristo resucitado para que vivamos con y como él.

 

EL BAUTISMO DE LOS NIÑOS, EXIGENCIA PARA LOS MAYORES

 

NACIDOS DEL AGUA Y DEL ESPÍRITU

EL RITO DEL BAUTISMO

 

1.-Rito de acogida

En él se expresa la voluntad de los padres y padrinos y la intención de la Iglesia de celebrar el Bautismo. Esto se manifiesta por medio de:

La finalidad de este rito es lograr que los fieles reunidos constituyan una comunidad y se dispongan a oír como conviene la Palabra de Dios y a celebrar el Sacramento. Así mismo el Rito de acogida pone de relieve que por el bautismo se entra en la Iglesia.

Celebrante: ¿Qué piden a la Iglesia para N.?

Padres: El Bautismo.

Celebrante: Al pedir el Bautismo para sus hijos, ¿saben que se obligan a educarlos en la fe, para que estos niños, guardando los mandamientos de Dios, amen al Señor y al prójimo como Cristo enseña en el Evangelio?

Padres: Si, lo sabemos.

Celebrante: N. N., la comunidad cristiana les recibe con gran alegría. Yo, en su nombre, les signo con la señal de Cristo Salvador. Y ustedes, padres y padrinos, hagan también sobre ellos la señal de la cruz.

2.-Liturgia de la Palabra

La celebración de la Palabra de Dios se ordena a que, antes de realizar el sacramento, se avive la fe de los padres y padrinos y de todos los presentes, y se ruegue en la oración común, por el fruto del sacramento. Esta celebración consta de:

3.-Celebración del Sacramento

Es la parte culminante del rito, a la cual están ordenadas todas las demás.

 

Comprende una preparación que consiste en:

En esta parte del rito se destaca el contenido perenne y fundamental de este sacramento. El Bautismo aparece como:

Celebrante: Queridos padres y padrinos:

En el Sacramento del Bautismo, estos niños que han presentado a la Iglesia van a recibir por el agua y el Espíritu Santo una nueva vida que brota del amor de Dios. Ustedes, por su parte, deben esforzarse en educarlos en la fe, de tal manera que esta vida divina quede preservada del pecado y crezca en ellos de día en día.

 

Así, pues, si están dispuestos a aceptar esta obligación, recordando su propio bautismo, renuncien al pecado y confiesen su fe en Cristo Jesús, que es la fe de la Iglesia, en la que van a ser bautizados sus hijos.

 

Celebrante: ¿Quieren, por tanto, que su hijo N. sea bautizado en la fe de la Iglesia, que todos juntos acabamos de profesar?

Padres y padrinos: Sí, queremos.

 

Celebrante: N. yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

 

En seguida el celebrante unge la cabeza del niño con el Santo Crisma, quedando así configurado a Cristo sacerdote, profeta y rey.

 

Una vez terminados estos ritos, los papas y padrinos, diligentemente cambian la ropa del niño a su nuevo vestido blanco y una vez cambiado de ropas recibe la luz como señal de Cristo resucitado.

 

4.-Rito de Despedida

 

Los Sacramentos de la Iniciación cristiana son el Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. En los ritos conclusivos aparece la estrecha relación que existe entre estos tres sacramentos:

MIEMBROS VIVOS DEL CUERPO DE CRISTO QUE ES LA IGLESIA

 

Por el Bautismo entramos a formar parte de la Iglesia en la que vivimos como miembros y participamos de la misma vida de Cristo.

 

Por ser hechos hijos del mismo Padre, somos hermanos de todos aquellos que recibieron el Bautismo y se saben hijos de Dios.

 

La Iglesia es una realidad invisible: la fe, la gracia, la presencia de Cristo, la acción del Espíritu Santo, son realidades que escapan a nuestros ojos. Y, sin embargo, realidades vivas.

 

La Iglesia es también una realidad visible: ya que la fe, la gracia, la presencia de Cristo, se manifiestan visiblemente en el amor de los miembros de la Iglesia, en los Sacramentos.

 

Por el Bautismo, al hacernos miembros de Cristo, nos hacemos también responsables de esa Iglesia y de la misión que Jesús le ha encomendado. Todos, unidos a Cristo, tenemos que hacer que la Iglesia sea para todos los hombres presencia del ;Señor; tenemos que hacer con nuestra vida y nuestra palabra que la Iglesia crezca y haga posible el Reino de Dios.