395. 1 Pedro. 3, 1-9. (Se sube al ambón después del Salmo Responsorial)

Segunda Lectura

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro

Queridos hermanos:

Las mujeres sean sumisas a los propios maridos para que, si incluso algunos no creen en la palabra, sean ganados no por palabras, sino por la conducta de sus mujeres, al considerar su conducta casta y respetuosa.

Que el adorno de ustedes no esté en el exterior: en peinados, joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios. Así se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sumisas a sus maridos; así obedeció Sara a Abrahán, llamándole Señor. De ella se hacen hijas cuando obran bien, sin ningún temor.

De igual manera, ustedes, maridos, en la vida común sean comprensivos con la mujer, que es un ser más frágil, respetándolas, ya que son también coherederas de la gracia de la vida, para que sus oraciones no encuentren obstáculo.

Procuren todos tener un mismo pensar y un mismo sentir: con afecto fraternal, con ternura, con humildad.

No devuelvan mal por mal o insulto por insulto; al contrario, respondan con una bendición, porque para esto han sido llamados: para heredar una bendición.

Palabra de Dios.

(DE PIE)
Aleluya.
Dios es amor;
amémonos unos a otros como Dios nos amó.
Aleluya.